Carta del Padre General MSC

Con motivo del 157 Aniversario de la fundación de los Misioneros del Sagrado Corazón. Saludos y  los mejores deseos a todos ustedes en ocasión del 157 aniversario de la fundación de los Misioneros del Sagrado Corazón. Que todos los que forman parte de la Familia que nació el 8 de diciembre de 1854 sigan viviendo y compartiendo la gracia dada a Julio Chevalier y a Sebastián Maugenest.
Roma,
8  de  Diciembre, 2011
Queridos Hermanos de todo el mundo:
            Saludos y  los mejores deseos a todos ustedes en ocasión del 157 aniversario de la fundación de los Misioneros del Sagrado Corazón. Que todos los que forman parte de la Familia que nació el 8 de diciembre de 1854 sigan viviendo y compartiendo la gracia dada a Julio Chevalier y a Sebastián Maugenest.
            Les estoy escribiendo esta carta un mes después de la clausura de nuestro 24 Capítulo General. Acepté un segundo período del cargo y les pido a cada uno de ustedes oraciones y apoyo para ayudarme a terminarlo. Reconozco que dada mi edad tendré que contar más que nunca con  los miembros de Consejo General y con otros hermanos para afrontar los retos que se avecinan.
            El nuevo Consejo tiene cuatro miembros. El P. Rafael Rodríguez, que está en los últimos meses de su segundo período como Provincial en la República Dominicana, es el primer Consejero. El P. F. X. Wahyudi, a quien todos conocen del Consejo anterior, es el segundo. El P. Carl Tranter, inglés, recientemente nombrado Vice-Provincial de Irlanda, ha formado parte de la Comunidad Cordate de Birmingham desde sus comienzos. El P. Chris McPhee de Australia ha sido director de novicios allí durante los últimos cinco años. Los miembros del nuevo equipo juntos van a aportar a la Administración General la riqueza de la experiencia y del conocimiento. Les estoy muy agradecido a ellos y a sus Provincias por la disponibilidad y la generosidad.
            Para cuando estén leyendo esto ya habrán recibido un ejemplar de las decisiones del capítulo y el librito con las Actas del mismo; y  seguirán en breve los principales documentos. La nueva Administración General estará en su sitio para finales de enero de 2012 y empezará a trabajar en la puesta en práctica de las decisiones y recomendaciones del Capítulo. Abarcan un buen número de temas: importancia del discernimiento comunitario, obediencia y misión, reestructuración, Justicia, Paz e Integridad de la Creación, media y comunicación, Hermanos MSC, laicado, formación, comunidad y ministerio internacional, compromiso para combatir los  abusos sexuales.
            Durante el año que viene trabajaremos, con las Administraciones Provinciales y la Congregación entera, para que todas estas recomendaciones se hagan realidad. En esta carta mencionaré solamente la primera y, sin duda la más importante de éstas, porque es la que anima el método que deberíamos emplear en todas nuestras decisiones.
            Como Congregación ya tenemos una larga historia de toma de decisiones importantes mediante el discernimiento comunitario. Si volvemos a los primeros días de diciembre de 1854, nos encontramos a Chevalier y Maugenest esforzándose por conocer qué quería Dios, haciendo una novena juntos y compartiendo uno con otro, y con su párroco. Nuestra Familia MSC nació de un proceso de discernimiento.
            Aquí está el texto de la primera decisión del Capítulo: El Capítulo recomienda que dentro de la Congregación se use el discernimiento comunitario como método para la reflexión y para la toma de decisiones importantes para así poder discernir la Voluntad de Dios y ser más obedientes y sensibles a las urgencias del Espíritu y los llantos de la gente y de la sociedad de nuestros días. Pedimos a la Administración General  que nos prepare material  para ayudarnos a desarrollar esta práctica.
            El Consejo General se pondrá a trabajar en esto en febrero, como una de nuestras prioridades. Ahora me gustaría compartir con ustedes algo de mi experiencia personal sobre el discernimiento en el Capítulo. Este fue mi octavo Capítulo General consecutivo, por eso me siento autorizado a ¡hacer algunas comparaciones! Asistía, casi siempre, como secretario o como moderador, pero estaba muy atento a  los diálogos y a las intervenciones de los participantes de países y culturas tan diferentes. Según mi experiencia, todos ellos fueron  momentos de gracia para mí y, como lo espero, para la Congregación.
            El Capítulo de 2011, sin embargo, fue diferente. Casi todos destacaron que en éste hubo más comunicación y unidad. Más de uno decía que este Capítulo le había dado la vivencia de  pertenecer de verdad a una Congregación religiosa tan amplia como el mundo. Yo lo confirmo. Los hermanos de Hispanoamérica ya no fueron más “un grupo aparte”. Parecía que estaban totalmente integrados en el espíritu y el trabajo del Capítulo. Lo mismo se podría decir de los hermanos de las diferentes culturas de APIA y de los nuestros de las Provincias más antiguas. Doy gracias a Dios por esta gracia. ¡Era por lo que tantas veces oraba el P. Chevalier! 
            ¿A qué se debió todo esto? Hubo ciertamente muchos factores. Entre ellos es importante el hecho de que muchos de los hermanos más jóvenes ya se han tomado en serio la tan repetida recomendación de los Capítulos de aprender una segunda lengua. ¡La mayoría ya podía comunicarse sin intérprete! La presencia de muchos hermanos jóvenes, para los más era  su primera experiencia de una reunión internacional de la Congregación, fue también un poderoso elemento, y daba un rostro diferente a la asamblea de los MSC- un rostro mucho más joven de lo que muchos de nosotros nos habíamos imaginado.
            Pero creo que lo que de verdad marcó la diferencia fue el método de discernimiento comunitario que trató de seguir el Capítulo. Y fue un proceso muy simple. Al abordar un tema nuevo, y antes de comenzar a debatir el “meollo” del mismo, nos tomábamos un tiempo para la oración personal y para compartir luego esa oración en pequeños grupos. Esto nos ayudaba a desarrollar un fuerte lazo de unión entre los miembros de cada grupo y a poner nuestro “trabajo” en una perspectiva totalmente diferente. Cuando todos escuchan a Dios en la oración y (sobre todo si se usan los mismos textos de la Biblia, o los mismos pasajes del P. Chevalier o de las Constituciones) y luego se escuchan los corazones de los demás que han hecho lo mismo, entonces resulta mucho más fácil escuchar la voz de Dios.
            El Capítulo, dada esta experiencia, recomienda que hagamos esto en todas nuestras reuniones comunitarias locales, en las reuniones de los Capítulos Provinciales, en las Asambleas y Consejos y a nivel del General. El Consejo General les irá enviando materiales en el futuro, pero podemos empezar desde ya a operar de esta manera. Con discernimiento nuestras reuniones se parecerán mucho menos a las asambleas políticas y mucho más a las reuniones de los primeros cristianos de los hechos de los Apóstoles.
            Aprovecho esta ocasión para pedirles que recen por el Capítulo General de las Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón que comienza el 15 de noviembre en Filipinas y acaba a primeros de diciembre. ¡Que la vivencia del Capítulo se llene con el Espíritu y la gracia de Dios!
¡Les deseo a  todos unas SANTAS NAVIDADES y un NUEVO AÑO de paz y alegría!

Mark McDonald, MSC
Superior General

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