Carta del Padre General MSC

Con motivo de la fiesta de nuestra Fundación, el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, el P. General Marcos McDonald, nos envía la acostumbrada Carta a nombre de la Administración General, esta vez con el título: 8 de Diciembre de 2012: Jesús: Nuestra inspiración y nuestra fuerza impulsora. La carta nos recuerda que el Padre Julio Chevalier, nuestro fundador, vio claramente que nuestro Carisma y nuestra Espiritualidad eran la respuesta a todos los males de nuestro tiempo.

8 de Diciembre de 2012: Jesús: Nuestra inspiración y nuestra fuerza impulsora.
Tenemos una misión- “Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús”- ser en la tierra el Corazón de Dios. En todos los informativos podemos oír y ver un mundo marcado por conflictos, prejuicios, odios raciales y religiosos, abusos, etc. Como Misioneros del Sagrado Corazón tenemos un remedio apropiado. Nuestro Fundador, Julio Chevalier, msc, vio claramente que nuestro Carisma y nuestra Espiritualidad eran la respuesta a todos los males de nuestro tiempo.
Ahora, más que nunca, tenemos necesidad de la Espiritualidad del corazón: la Espiritualidad de la compasión, del amor y de la misión. Nuestras Constituciones, aprobadas por la Iglesia Universal, nos han dado unos mandatos: • El mandato de “ser como Jesús que amó con un corazón humano”. • El mandato de “llevar otros a Dios con bondad y amabilidad”. • El mandato de “unir todos a Jesús y librarlos de los miedos”. • El mandato de “la justicia y la preocupación por todos, especialmente por los más pobres”.
Porque Jesús es nuestra inspiración y nuestra fuerza impulsora. A diferencia de los Franciscanos llamados así por San Francisco, o de los Dominicos por Santo Domingo, o de los Benedictinos por San Benito, o, incluso, los Jesuitas que siguen la espiritualidad de San Ignacio, nosotros somos Misioneros del Sagrado Corazón… ¡No somos misioneros de Julio Chevalier! Más, se enfadaba con sólo pensar que nos llamaran Misioneros de Issoudun… “Digamos Misioneros del Sagrado Corazón a secas”. Creemos que nadie ni nada nos gana en esto: Es lo que señalan los Evangelios, es lo que señalan nuestras Constituciones, es lo que indica Nuestra Señora del Sagrado Corazón: ¡Todos apuntan al Corazón de Jesús! Nuestro foco, nuestra misión es exactamente la misma que la de Jesús- Queremos ser como él que amaba con un corazón humano-porque él es nuestra inspiración y nuestra fuerza impulsora. Nuestra misión, por tanto, no consiste, en cierto modo, en ser sacerdote o Hermano, o Laico MSC- nuestra identidad no se queda en qué hacemos, sino quiénes somos… Somos Misioneros del Sagrado Corazón. Si suprimieran nuestro sacerdocio, o nuestro ministerio o nuestro título ¿Qué serías? Nuestra identidad, nuestro mandato, nuestra vida sólo se puede vivir en plenitud como uno de los muchos Misioneros del Sagrado Corazón.
Según estudios recientes realizados en el Occidente se da de nuevo cierto interés por la vida Religiosa. Las vocaciones ya nunca serán como las de los 50 y los 60. Pero lo que estos estudios revelan es que cuando “los Institutos religiosos tienen una misión como su foco, viven en comunidad, y tienen una vida habitual de oración y de sacramentos” los jóvenes se sienten atraídos. Esta sería la razón, no se nos ocurre otra, por qué un joven no se siente interesado por nuestra vida y nuestra misión. Tenemos, como apuntaba acertadamente Julio Chevalier, la respuesta a los males de nuestro tiempo. No hay nada más atractivo, ni de más vitalidad que nuestra Espiritualidad. Como decíamos, nadie ni nada la supera- “lo abarca todo y es la respuesta a todo”. El Corazón de Cristo es el “centro hacia el que convergen todo el Antiguo y el Nuevo Testamento”- porque él es nuestra inspiración y nuestra fuerza impulsora.
Entonces, ¿qué es lo que nos impide vivir plenamente estos mandatos? ¿Qué es lo que nos impide invitar a los jóvenes a participar de nuestra misión? ¿Habremos perdido el sentido de misión? ¿Habremos olvidado el anhelo inicial que nos llevó a la vida religiosa? ¿Habremos perdido aquella chispa? ¿Se habrá apagado en nosotros el fuego? ¿Dónde está el sentido de riesgo, de coraje, aquel celo misionero? ¿Nos hemos vuelto más interesados en el mantenimiento (de las obras) que en la misión? ¿Nos hemos rendido, sin más? Porque en los tiempos como los actuales no hay nada más fuerte que el corazón de un voluntario que ha entregado su vida por una misión. En la fiesta de nuestra fundación recemos esta oración:
Señor Jesucristo, danos el coraje de meternos en nuestros propios corazones. para que nos llenemos de tu Espíritu, para librarnos de nuestros miedos, para discernir a fondo qué nos estás pidiendo, para proclamar y hacer realidad tu amor por todo el mundo, para entregar del todo nuestras vidas y arriesgarnos… para ser el Corazón de Dios en la tierra… porque ¡Tú eres nuestra inspiración y nuestra fuerza impulsora! Para acabar, dado que ya nos estamos acercando al final del año, os deseamos a todos, desde aquí, en Roma, unas santas Navidades.
“Cristo nace, que nazca en nuestros corazones; María lo llevó en su seno, que nosotros lo llevemos en nuestros corazones. María quedó fecundada por el Espíritu Santo, que nuestras almas sean fecundadas por la fe en Cristo. Nuestras almas deben alumbrar a Dios en el mundo” (San Agustín). “Para ser el Corazón de Dios en el tierra”. Que tengáis unas Navidades maravillosas con todas las bendiciones para el Nuevo Año, con mucho amor y ánimo de todos nosotros.
En Su corazón: Mark McDonald, msc., Rafael Rodríguez, msc. Franciscus X. Wahudi, msc. Carl Tranter, msc. Chris R McPhee, msc.
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